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2007

Vamos a los caballitos

Norma Salazar
ESPECIAL PARA EN ROJO

A César Romero Piñeiro

Vamos a los caballitos
mira cómo corren
cinco centavos una carrera.

Ese es uno de los primeros versos que aprendemos apenas comenzamos a caminar. Bajo el vocerío y exaltación de nuestros padres y sobre un palo de escoba con una cabeza de trapo que simula un caballo comenzamos a tener nuestras primeras experiencias en la monta de caballos.

Desde luego que no es fácil mantener un caballo real hoy día en un apartamento –aunque casos se han dado- o en nuestra urbanización, pero sí podríamos ofrecer a los niños, jóvenes y a nosotros mismos no tan sólo la oportunidad de tener un caballo propio, sino de tener la experiencia que vivieron nuestros jíbaros y que poco a poco hemos ido perdiendo en lo que podría ser desde una diversión a un aprendizaje de manejo equino hasta una posibilidad de trabajo.

Monta mi caballito, pacatás, pacatás
pacatás, catás
móntalo que es mansito…

 En estos momentos en que escribo esta columna una nueva página cultural se abre en nuestra historia. No porque sea un nuevo arte en Puerto Rico; sino porque no se le había prestado la importancia que merece, o más bien en ese empeño que tenemos de olvidar nuestras costumbres deportivas, de diversión o simplemente por mantener viva nuestra cultura que está llena de eventos llenos de elegancia y tradición popular que nada tienen que envidiarle al golf que se juega en campos privados o al fútbol americano; que bien sé que son deportes, ¡qué bueno!, pero los que reflejan la idiosincracia de mi pueblo son mejores.

He presenciado alguna que otra actividad ecuestre, pero lo que se ofrecerá al público no tiene comparación con nada que se haya presenciado anteriormente. La Escuela Puertorriqueña de Arte Ecuestre verdaderamente hará gala de ser la primera escuela que no únicamente se ocupa de ofrecer cursos de doma, capacitación de mozos de cuadra y seminarios para desarrollar verdaderos caballistas; sino que dará a conocer los aspectos históricos, educativos y culturales del Arte Ecuestre en Puerto Rico.

“…temo que los progresos de la civilización, arrebatándonos nuestra sencillez de costumbres, arrasen consigo todas aquellas diversiones que a la par que deleitan, tienen el gusto de la originalidad…”
Manuel Alonso, El Gíbaro

Tuve la oportunidad de asistir a una de las actividades que se celebran cada primer viernes de mes en la Escuela. Los jinetes presentan un espectáculo único en el cual los caballos llevan a cabo una gran variedad de movimientos y aires, conservando la tranquilidad, flexibilidad y delicadeza durante la ejecución, como si fuera un ballet, en el que todos los movimientos están perfectamente acoplados en la Doma Clásica y en la Doma Vaquera, mientras a la vez escuchábamos diferentes temas puertorriqueños con arreglos musicales propias del maestro Ángel “Cucco” Peña.

“Aquel regocijo, a que eran llamadas todas las clases sociales, y del que disfrutaban todos, ya como actores, ya como espectadores, se acomoda mucho a los gustos y hábitos del país”.
Manuel Alonso, El Gíbaro

Fuimos testigos de unas finas estampas que nos remontaron al Puerto Rico poético del ayer-que gracias a Dios tuvimos la oportunidad de conocer en sus postrimerías, cuando acompañábamos a nuestro padre en su trabajo como “Safety Engineer”,- haciendo uso de los términos  que utilizaban los adeptos al nuevo partido político – aún sin definir,- pero, volvamos a las estampas que nos ocupan. La escena en la cual aparece el jíbaro, con un atuendo auténtico, maltratado por el uso y por el tiempo, es genial, es aquel jíbaro que atravesaba las montañas en su chongo para llegar al pueblo a vender su mercancía. No queda atrás la estampa representada por Angela Rodríguez Figueroa, en el papel de una esclava que desarrolla una amistad muy especial con su caballo, la recreación de dicha escena ha sido adaptada de un cuento africano, en forma magistral por el pintor Osiris Delgado.

“!Se acercan los Reyes, hermano!
 ya tiene mi potro alazano
 trenzadas la cola y la crin;
mi espuela relumbra tal como un espejo,y está mi pelliza sobre el aparejo, y listo el rendaje color de carmín.
Virgilio Dávila

Melba y Janet Figueroa tras un sueño…

Dos hermanas y un mismo sueño llevan a estas dos mujeres a darse la tarea de que casi en homenaje de recordación a su padre, dueño y cuidador de caballos, a sus memorias infantiles de aquellos domingos cuando después de la misa, junto a la familia, se almorzaba y luego se paseaba a caballo por los alrededores de las fincas, allá en el pueblo de Naranjito. Estas experiencias llevan hoy a estas mujeres a traernos en una forma exquisita todas estas vivencias para que no se pierdan y para que los jóvenes de Puerto Rico que aún realizan cabalgatas en caballos de andadura o de paseo se unan a esta escuela que funciona en forma organizada para mantener esta costumbre que data de finales del siglo 16, 17 y 18 . Sí ha habido intentos por mantener la costumbre, pero empezaron a ser unas competencias y demostraciones de ejemplares tan largas que terminaban en horas de la madrugada y la gente comenzó a cansarse.

Esta es la única escuela u organización que vela por el progreso de los jinetes. Un grupo de los trabajadores es asalariado, otro aprende equitación, entrenan y aprenden. La mayoría son voluntarios y algunos son desertores escolares que en la escuela han aprendido técnicas y manejos del arte ecuestre como mozos de cuadra y esto les ha servido como fuente de empleo. Me reafirmo como en otras columnas anteriores en que los esfuerzos de autogestión que nosotros mismos realizamos y desarrollamos están rindiendo más frutos que los que hace el gobierno. Cada puertorriqueño desde su trinchera está haciendo lo propio para que el país no se nos venga abajo.

Durante el mes de febrero del año 2007 se estará presentando al país en el Museo de Las Américas, en el Cuartel de Ballajá del Viejo San Juan la exhibición EL Caballo en la Cultura Puertorriqueña. Habrá una gran fiesta ecuestre donde se presentarán exhibiciones de distintos tipos de caballos, juegos, desfiles de coches y carruajes para conmemorar las fiestas más famosas que se celebraban en la ciudad de San Juan durante el siglo 18. El espectáculo de la Escuela será presentado en el Cuartel Ballajá cada noche de la Feria del Caballo.

Se presentará además el libro El caballo en el proceso histórico cultural de Puerto Rico, del pintor, humanista e historiador del arte puertorriqueño Osiris Delgado.La noche del viernes 6 de octubre se ofrecerá una función de gala en la Hacienda Carmelo, en Vega Baja, para todas aquellas personas que apoyarán este magno evento. 

 

 

 




 

 

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